Sentado, en quietud total y con la columna vertebral erguida,
cubre tus ojos inquietos con el velo de tus párpados
y manténlos inmóviles.
A continuación, libera tu mente de la consciencia del peso corporal. Relaja las cuerdas de los nervios que están atados
a los pesados músculos y huesos de tu cuerpo.
Desecha la consciencia de llevar un pesado fardo de huesos, revestidos con un grueso manto de carne.
Descansa.
Libera tu mente de la consciencia de ser un animal de carga.
Olvídate del fardo de tu cuerpo y siente que tu alma
se encuentra libre de la permanente
cualidad material de la pesadez.
En el aeroplano de tu fantasía,
vuela mentalmente en la infinitud,
hacia arriba, hacia abajo, a la izquierda o a la derecha,
o dondequiera que desees ir.
Siente y medita en esto: estás libre mentalmente
de los lazos del cuerpo. Sentado e inmóvil,
sueña con este trascender de la consciencia del cuerpo,
persiste en él, siéntelo,
y tomarás cada vez mayor conciencia de tu libertad.